He escogido el azul porque me hace pensar en el aire, que es esencial para nosotros, y los impuestos son fundamentales. He escogido el gris porque me hace pensar en los colores de las piedras y para mí los impuestos pesan como ellas. He escogido el color amarillo porque, aunque a veces es difícil pagar los impuestos, sirven de todas maneras para el bienestar de las personas. He escogido el azul y el verde; el azul me recuerda el cielo de noche, que es agradable de ver, pero, como los impuestos, infunde temor. El verde, como el prado, porque los impuestos sirven también para el verde público. Para mí el verde representa la esperanza de haber pagado siempre los impuestos: y de estar en regla año tras año. En cambio, el amarillo simboliza felicidad y alegría como el centelleo del sol: con los impuestos haces contentos a todos. Después, por último, el gris representa tristeza: por ejemplo cuando debes dejar el dinero para pagar los impuestos; si lo piensas bien, con ese dinero podías comprar algo útil para la familia. El color escogido por mí es el verde, que habitualmente simboliza la esperanza. En efecto, se espera que estos impuestos sean pagados por todos, se espera también que sean empleados lo mejor posible, para objetivos útiles. Para mí los impuestos son rojizos, como el papel de lija, porque a veces pueden ser fastidiosos, pero también como el amor que nos regala esperanza. También amarillos como el sol, que nos da vida y calor continuamente. Yo he escogido el anaranjado porque me hace pensar en una colmena de abejas, donde todos se organizan para un futuro mejor. He escogido el anaranjado porque es un color que me gusta y los impuestos no los pagamos. He escogido este color porque el marrón me hace pensar en las raíces de un árbol, que le dan las sustancias minerales para poder vivir, y así son los impuestos, porque sin ellos no habría escuelas, hospitales, servicios públicos... Y sin estas cosas no existiría un Estado. He escogido el verde porque los ciudadanos pobres pagan demasiados impuestos, corren el riesgo de quedarse “al verde El azul del cielo claro que recuerda la libertad... de pagar los impuestos. He escogido el verde esperanza porque todo ciudadano espera que los impuestos sean usados por el Estado para mejores servicios, mientras que el negro es el humor de las personas cuando tienen que pagar los impuestos. He escogido:  - el amarillo, porque me hace pensar en un color vivaz que trasmite lealtad, tal como deberían ser los impuestos. - el rosa, transmite tranquilidad porque los impuestos no deben preocupar al país. He escogido el blanco porque mis padres pagan los impuestos. [Y] no les da para pagarme los colores. He escogido el violeta porque es un color frío y triste que representa el humor de las personas cuando pagan los impuestos. Pero he escogido también el amarillo porque es un color alegre y el dinero de los impuestos contribuye a mejorar los servicios que nos ayudan en la vida cotidiana. He escogido el fucsia porque es un color vivaz y, aunque a la gente los impuestos no le gustan mucho, entre otras cosas porque en los últimos años han aumentado en exceso, sirven de todos modos para que el país esté mejor y, por tanto, para hacerlo más feliz. El motivo por el que he escogido el negro ha sido el de compararlo con la Para mí el color de los impuestos es rojo porque representa a los trabajadores que tienen que esforzarse por llegar al fin de mes, y pagar los impuestos es como la toma de  sangre, antes o después se acaba. Para mí los impuestos son azules, como el mar... en efecto, se deben pagar serenamente porque nos conceden muchos servicios. Aunque, como las mareas, suben y se espera que bajen! He escogido el verde porque comúnmente es el color de la esperanza, y los impuestos son también esto: un sacrificio que se espera que haga al mundo mejor. He escogido el amarillo porque me recuerda el sol. Su fuerte luz nos da vida a los humanos, a la naturaleza y a los animales. Aunque los impuestos que hay que pagar son muchos, son de todos modos necesarios para todos nosotros. He escogido el negro porque lo asocio con el petróleo, que es símbolo de riqueza, lo que los evasores fiscales hacen que no tengamos. El amarillo, en cambio, porque es el color de la esperanza, para que las cosas se puedan cambiar. Yo, como color para representar los impuestos, he escogido el amarillo porque el amarillo es también el color de la verja de la escuela pública, que es financiada con los impuestos. He escogido el amarillo porque es el color de la luz y la esperanza de un futuro mejor. He escogido el color verde porque me hace pensar en la fuerza, en la felicidad. El verde es el color del resurgir de la primavera y, para mí, es también un color sentimental. Todos nosotros debemos tener la fuerza y la alegría de pagar los impuestos, porque sin ellos los niños no podrían ir a la escuela, no existirían los hospitales. En resumen, el mundo sin impuestos no sería el que es hoy. Yo para los impuestos he escogido el color amarillo, porque para mí significa esperanza de un futuro mejor con los impuestos. Yo he escogido el fluorescente porque para mí los impuestos no son buenos y malos, He escogido el verde y el gris porque el verde me recuerda la naturaleza y, por tanto, la positividad de los impuestos, o sea, cuando son utilizados por el Estado para los servicios públicos: policía, hospitales, bomberos, calles... En cambio, el gris me recuerda el cemento y, por tanto, el aspecto negativo, cuando son demasiado gravosos y los tienen que pagar incluso las personas menos pudientes. Yo he escogido el color amarillo porque es un color brillante, y espero que los impuestos hagan radiantes los servicios públicos. He escogido también el verde porque de todos modos es símbolo de esperanza, y nosotros tenemos que pensar en salir de la crisis por medio de los impuestos. Imagino el color de los impuestos TRANSPARENTE, tal y como debería ser la gestión de los impuestos. Creo que es deber de todo ciudadano pagar los impuestos, pero, al mismo tiempo, todo ciudadano tiene el derecho a la transparencia, es decir, a saber en qué se emplea esa parte de dinero, fruto de su sudor, que paga al Municipio y al Estado. Hay muchos colores en el mundo, algunos muy bellos, pero para los impuestos yo escojo el TRANSPARENTE. Yo he escogido el color amarillo porque pienso que puede representar a los impuestos. El amarillo es un color muy vivo y alegre y lo tendrían que ser también nuestras sociedades gracias a los impuestos.  Con los impuestos podemos hacer  muchísimas cosas, entre ellas mejorar y enriquecer nuestra ciudad. Yo he escogido el rojo como señal de alerta a los italianos, porque en Italia hay algunas personas que hacen la evasión fiscal, es decir, no pagan los impuestos. He escogido el verde para que represente la esperanza en una Italia mejor gracias a los impuestos que casi todo ciudadano de Italia paga, así cada persona contribuirá a mejorar nuestro Estado. Yo he escogido el color rojo porque es muy vivaz y me hace pensar en la vida; para vivir serenamente con servicios públicos, etc… tenemos que pagar los impuestos, aunque pagar los impuestos no es agradable para nadie; pero cuando vean que sus hijos van a la escuela, si estamos mal tenemos el hospital sin pagar, los parques públicos limpios, la policía por las calles, etc... nos damos ánimos. ¡Porque pagar los impuestos no es sólo un derecho, sino también un deber ciudadano! Yo he escogido el azul porque me recuerda el cielo infinito... Como infinitos... deberían ser... los años de... esplendor para nuestra maravillosa Italia. He escogido el color rojo, porque cuando llegan los impuestos que hay que pagar las personas se ponen rojos como pimientos y hacen estallar toda su rabia. He escogido el color plateado, porque para mí representará el futuro, con muchas maquinarias nuevas y mucha electricidad.  Yo pienso que los impuestos tienen dos colores y uno de ellos es el verde. Pienso que son verdes porque es el color de la esperanza; en efecto, nosotros, los italianos, esperamos que los impuestos que pagamos sirvan para procurarnos servicios. El otro color es el gris, que expresa tristeza, es decir, la emoción que sienten nuestros padres cuando reciben el sueldo y ven el dinero que les han sustraído para contribuir al estado social. Para mí los impuestos son tributos que hay que pagar al Estado. Los impuestos son de color rojo porque este color indica la urgencia de tener que pagarlos, porque, si no, se afrontarán gastos (multas) que hay que pagar de más. He escogido el rojo como el fuego porque cuando llegan los impuestos nadie los quisiera pagar y quizás los quemaría. Pero he puesto también el verde como la naturaleza porque después de todo el dinero que damos se da para arreglar ya sea el ambiente como para hacer algo útil. Rojo porque pagar los impuestos es una obligación para el bien de la comunidad, como en el semáforo rojo todos tienen la obligación de pararse para el bien de los conductores. He escogido el color gris asociado a los impuestos, porque es un color intermedio entre el blanco, que es un color positivo, y el color negro, que es un color negativo, dado que los impuestos son un deber necesario para garantizar determinados derechos y servicios. Otro color es el azul porque es el color de la selección nacional y representa a todos los italianos, porque pienso que todos deben pagar los impuestos, que son un deber para todos y un derecho para cada uno de nosotros. He escogido el azul porque me recuerda el cielo, la libertad. Todo ciudadano, en efecto, debe ser libre de poder pagar los impuestos. He escogido el amarillo porque es el color que me evoca el sol, el sol que da vida. También los impuestos, en efecto, dan vida. Sin ellos, nosotros, los niños, no estaríamos en la escuela. He escogido el verde porque me hace recordar los árboles de los jardines públicos. El rojo, en cambio, por el amor de las personas que trabajan en los hospitales, los policías que nos ayudan, gracias a los impuestos. El anaranjado porque es un color muy bonito, como los impuestos. He escogido el amarillo porque es un color vivaz, que da esperanza; porque si todos pagaran los impuestos, la sociedad gozaría de más servicios públicos. He escogido como color el verde porque es el color del dinero, pero oscuro porque se gastan muchos impuestos y cuestan mucho. Yo he escogido el color azul porque para mí los impuestos no son ni buenos ni malos, pero son [in]dispensables para vivir en una sociedad fundada en el trabajo, y para mí tienen el color del mar, del agua, que son indispensables para la vida y la supervivencia. Para construir hospitales, escuelas, para el bien colectivo. He escogido este color [anaranjado] porque, según mi parecer, simboliza el gozo, la alegría y la confianza en algo que todavía tiene que ocurrir. He escogido este color por diferentes motivos: el 1° es porque los impuestos te hacen remitir al verde.  El 2° motivo es porque cuando se habla de dinero se dice también [billetes] He escogido el color verde asociado a los impuestos, porque me recuerda la esperanza al comprar los servicios que sirven a Italia. He escogido el color marrón asociado a los impuestos, porque me recuerda la paz en el mundo. He escogido el azul, el color del cielo, por la esperanza de realzarnos de la crisis. He escogido el color rojo como los tomates; para comer no son lo mejor, pero son buenos para nosotros. He escogido el verde esperanza para esperar que no haya más evasores fiscales y que en el futuro los impuestos puedan He escogido el amarillo porque para mí simboliza el peligro que corren los evasores que no pagan los impuestos. He escogido el verde porque es el color de la esperanza e Italia espera que los impuestos disminuyan. He escogido también el blanco porque es transparente, o sea, todas las personas deben pagar los impuestos sin robar, si no, serán castigados. El azul es el color que representa la tranquilidad. Pienso que pagando todos los impuestos que el Estado nos impone, con los que el Estado paga los servicios (sanidad, instrucción, etc...) que el ciudadano puede utilizar, nosotros podemos afrontar serenamente nuestra vida y nuestras necesidades, satisfechos de la intervención del Estado. He escogido el violeta porque nace de la unión del fucsia, color alegre, que representa los beneficios de los impuestos, y el azul, color oscuro que representa a aquellos que evaden los impuestos. He escogido el azul porque me recuerda el color del aire que, como se sabe, es esencial para la vida. He escogido el gris porque al ser un color sombrío simboliza la oscuridad de ánimo de quien los evade [los impuestos]. Mientras que el verde simboliza la esperanza de mejorar este país. He escogido el azul porque es un color alegre, y los impuestos lo tienen que ser. Y además tienen que ser un sacrificio para hacer mejor la sociedad. Yo he escogido el amarillo porque representa el sol, sin el cual no podríamos vivir. Los impuestos son como el sol. Sin ellos no existirían todos los servicios que nos ofrecen. He escogido el amarillo porque para mí representa la confianza y la esperanza, es decir, la misma que tenemos nosotros en quien administra los impuestos, porque todos nosotros quisiéramos que nuestro dinero fuera empleado del mejor modo posible... Yo comparo el color rojo con los impuestos porque el rojo es un color ya sea de felicidad, como de dolor. En efecto, cuando nosotros vamos a pagar los impuestos nos ponemos rojos de dolor, pero luego, al ver que se invierten bien, nos damos ánimo. Los impuestos son un bien para todos los ciudadanos. Y es por eso por lo que los pagamos.